‘Momentum’: el arte de generar resultados masivos

¿Alguna vez intentaste empujar un auto que se quedó? Al principio cuesta mucho esfuerzo lograr que se empiece a mover, pero una vez está en movimiento, una vez rompimos su inercia, es muy fácil hacer que se mantenga andando. Apenas empujando con un solo dedo logras hacerlo. A veces logramos que se mueva con tanto ímpetu que hasta podemos subirnos en él y que nos lleve. Su inercia es tal que no podemos detenerlo a menos que usemos los frenos. La capacidad de hacer que algo se ponga en marcha y que su propia inercia lo mantenga en movimiento, lo llamamos momentum.

Es una ley física, es universal. Funciona tanto para los autos como para los refrigeradores como para los negocios. Al principio cuesta moverlos, pero una vez en marcha, es fácil mantenerlos funcionando.

Comenzar un nuevo emprendimiento cuesta mucho trabajo. Hay que empezar desde cero, no tenemos clientes, nadie conoce nuestro producto, lograr el más mínimo resultado requiere grandes esfuerzos. Pero no siempre tiene que ser así, eso es solo por un período de tiempo limitado.

No existen subidas infinitas, en algún momento vamos a llegar a la cima, donde la inclinación se invierte y se hace cuesta abajo. Hé visto mucha gente abandonar cuando estaba a punto de llegar a la cima. Es importante tener ésto en mente para no tirar la toalla y rendirnos a pasos de llegar.

Pequeños esfuerzos

Mucha gente cree que para lograr grandes cosas es necesario realizar grandes esfuerzos. Eso no siempre es cierto. Pequeños esfuerzos, acumulados y mantenidos en el tiempo pueden llegar a lograr grandes cambios. Eso es lo que explica que una sola persona de setenta kilos logre mover un vehículo diez veces su peso, el efecto de pequeños esfuerzos acumulados por un período de tiempo.

Crear los hábitos

Cuando repetimos una misma actividad por más de 21 días seguidos, se vuelve un hábito dicen los expertos en el tema. Se vuelve algo que no nos cuesta hacer, se vuelve automático.

Comenzar un nuevo hábito requiere mucha disciplina y persistencia. Mucha gente abandona en el camino. El hábito es ese vehículo que nos va a conducir hasta llegar a nuestra meta, al destino deseado. Una vez en marcha es simplemente cuestión de subirnos en el y dejar que nos lleve.

Tener paciencia y nunca dejar de sembrar

Toda siembra requiere tiempo para que la semilla germine y la planta se desarrolle. A ningún agricultor se le ocurre plantar una semilla y recoger sus frutos al otro día o a la semana siguiente. Por lo general debe esperar de tres a seis meses. Si siembra en agosto, cosecha en enero. Muchas veces pretendemos cosechar lo que sembramos ese mismo día. ¿Cómo es posible que haya pasado todo el día llamando clientes y aún nadie me compra nada? Hay que tener paciencia, se trata de seguir sembrando, al menos por 90 días, y si nos detuvimos en el medio, seguramente tengamos algo para cosechar.

Muchas veces veo gente que arranca bien, trabaja duro por una o dos semanas y se detiene. Luego vuelve a empezar a la otra semana para volver a detenerse y terminan preguntándose por qué no ven resultados. ¿Te imaginas empujar el auto por diez centímetros, detenerse a decansar, empujar diez más y volver a detenerse? Seguramente no logremos hacer que el motor arranque haciendo eso. Lo que necesitamos es mantener nuestro esfuerzo HASTA que el motor arranque.

Los resultados no son lineales, se acumulan hacia el final

Pero si logramos mantener nuestro esfuerzo sin parar, por al menos noventa días, los frutos de lo que sembramos comienzan a aparecer. Al principio como frágiles plantitas distanciadas por aquí y por allá. Pero en cierto momento todo florece a la vez y los resultados nos sobrepasan.

No es lineal. Si la cosecha demora noventa días no quiere decir que en el día cuarenta y cinco vamos a tener la mitad de la cosecha para recolectar. A veces nos dejamos influenciar por gente que sin saber opina sobre como nos está yendo: «Llevas dos meses trabajando en ese negocio y aún no has ganado ni un dólar». No es así como funciona, hay que saber tener paciencia, por que los resultados se acumulan sobre el final.


Si alguna vez usaste una bomba de mano seguramente lo hayas visto, al principio bombeamos con muchas ganas y apenas sale un fino chorro de agua. Pero si nos mantenemos bombeando sin darnos por vencidos, el caudal de agua empieza a aumentar sin parar hasta el punto en que dejamos de bombear y el agua sigue saliendo masivamente.

Es fácil darse por vencido cuando no tenemos momentum. Pero cuando sí lo tenemos, hay veces que sencillamente no podemos detener el monstruo que hemos creado. El agua sigue saliendo, el auto sigue andando aunque lo queramos detener. Los clientes siguen llegando sin nosotros hacer mucho.

Aprender el arte de como generar momentum es una de las habilidades más importantes podemos aprender para nuestro negocio y la vida en general. Por que si eres paciente y sabes esperar, los resultados vendrán.


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